junio 26, 2017

Una visita a Zapopan y la recuperación de los espacios públicos


*Fotografía cortesía de Ego 2005

Para hacer una primera distinción de Zapopan, podemos ver en un mapa el territorio que abraza en tres cuartas partes a la capital de Jalisco. Aunque no estoy seguro que podamos hablar de Zapopan como una ciudad, la situación de este municipio es un la de un lugar que dejó de ser «un sitio emergente» y situación es más el de un municipio que se está consolidando como una zona potencial.

En estos tiempos, Zapopan vive una dualidad extraña, casi confusa entre su prosperidad económica (podemos atrevernos a decir financiera) y su frustrante situación identitaria.

Abordaremos lo primero, lo económico: en este rubro Zapopan está de plácemes. No solamente ha estado, desde 2015, entre las 5 ciudades que cuenta con mayores participaciones económicas de la federación. A lado de municipios como Monterrey capital, Tijuana, Puebla, y su hermana mayor, Guadalajara. Además, de acuerdo con su alcalde, Pablo Lemus, cuenta con la mejor calificación (AAA)en cuanto a riesgo de inversión. Esto ha significado un incremento brutal en el desarrollo de su infraestructura y su urbanismo.

En la entrevista que le hice al Presidente Municipal este junio de 2017, tuvimos oportunidad de platicar de todos los temas que trae Zapopan. Me llamó la atención que casi no hablamos de problemas sociales, medulares, ni de planes para conseguir financiamientos. Parece que el municipio vive la situación de un paso dos: «para qué quiero la inversión». Casi toda la entrevista con Pablo Lemus, me platicó de la avanzada lógica de Zapopan en cuanto a planes para recuperar espacios comunitarios y transitables. En especial para los peatones.

Me explico mejor: con el desarrollo de las principales ciudades mexicanas, ha venido una debacle en zonas para los peatones, o espacios para caminar siquiera. Un ejemplo conocido para todos nuestros lectores puede ser el de la zona de Santa Fe en la CDMX, donde la realidad es que las clases menos privilegiadas (que seguro no viven en el mero corazón residencial/corporativo del nuevo barrio de Cuajimalpa de Morelos) caminan al trabajo en esa ubicación sobre banquetas intransitables. Creadas a conciencia del acceso, de por sí imposible, de los vehículos, la zona tiene espacios amplísimos entre plaza y plaza; plaza y edificio. Transitarlas a pie es un triste ejercicio de deporte extremo.

Naturalmente, fue la capital la que, ante estos desarrollos en decenas de zonas, comenzó a recuperar zonas para las personas de a pie. Ya no peatones, sino ciclistas, gente que pasea y convive. Obras como la recuperación del espacio de la Alameda central o los diversos parques y banquetas que incluso han despejado el comercio ambulante para ser transitables. Además de la Ciudad de México, Puebla ha entrado en esta lógica, y Zapopan trae el pie en el acelerador sobre este tema.

El alcalde tiene un eslogan para Zapopan: «La ciudad de los niños». Que si bien no entendí de inicio, me explicaron que se tiene el afán de hacer una ciudad transitable y amiga hacia los niños y niños que viven en ella. Recuperando zonas comunes. Esto se está comenzando a reflejar más allá de la zona chic de Andares y la Puerta de Hierro. Por cierto que saliendo del Palacio Municipal, una chica se me aproximó para invitarme a un «curso de urbanismo que el gobierno local auspiciaba» y de hecho se estaba llevando acabo a dos edificios de la alcaldía. Lástima que teníamos el tiempo justo para cenar y volver al aeropuerto, por lo que no pude asistir. Pero vi varios jóvenes similares, muy bien organizados fomentando esto. Junto al eslogan, las preguntas que pude hacer a algunos oriundos que nos acompañaron en el viaje… Es como si Zapopan tuviera este solo proyecto. La recuperación de espacios.

La magnum opus de Pablo Lemus será el parque de Zapopan (que tiene las proporciones de la Alameda central de la CDMX). Espero la entrevista que hice al alcalde, que publicaremos a principios de agosto para la versión impresa, ayude a elucidar mejor en sus palabras en lo que consiste el proyecto.

Por lo pronto, me dirijo al segundo punto que dejé unos párrafos arriba. la cuestión de la identidad de Zapopan. Desde la primera vez que vine a la zona del centro comercial de Andares, volví diciendo «qué magnífico cómo ha crecido Guadalajara». Y no es así. Zapopan ambiciona separar su imagen del fortísimo arraigo a ser «la zona metropolitana» de Guadalajara. Ser una ciudad independiente. Imaginarán el jalón de pelos que se dieron en el Ayuntamiento cuando el New York Times, ESPN y otros medios internacionales refirieron al mundial de beisbol que tanto le costó al gobierno de Zapopan, en tiempo y recursos, como Guadalajara’s Baseball World Cup.

El último tema interesantísimo que viví es el de los zapopanos como sedicientes creadores de la torta ahogada, los tacos de lengua y otros manjares d ela gastronomía de Jalisco. Ya en un tono off the record, tomé una de las recomendaciones del alcalde para cenar. La Fonda Gabina. A un par de cuadras del Ayuntamiento. Un lugar con exquisitos sabores mexicanos y especialmente tapatíos. ¿O zapopanos?