julio 3, 2017

Un frente opositor, ¿en contra de quién?


«Respetamos el pacto con Ciudadanos, pero no sirve como pacto de Gobierno», Pablo Iglesias, Secretario General del partido español de izquierda Podemos, tras las Elecciones generales de 2016.

*Fotografía de la Jornada Oriente

Por Frente Amplio Opositor (FAO), entiéndanse la propuesta que están impulsando principalmente Ricardo Anaya, Presidente del PAN, y Alejandra Barrales, Presidenta del PRD. La idea de este frente es sumar la participación de los partidos distintos al que hoy ostenta el Gobierno Federal. En papel, suena atractivo bajar del tren a varios de entre los 28 nombres que suenan como «presidenciables», lo que sea que eso signifique.

Me llamó muchísimo la atención una de las respuestas que tuvo la columna de José Buendía Hegewisch el día domingo 2 de julio de 2017 que decía: «Las alianzas PAN-PRD han demostrado, en el último par de años, ser bastante exitosas. La rentabilidad primero, la ideología después». La noción que dilata este pensamiento es la de un hartazago considerativo. Porque, «ser exitosas» refiere a que han ayudado a detener el crecimiento de MORENA y a la vez han derrotado (acaso derrocado) al PRI. Véanse en particular el caso de Veracruz en 2016 y de Nayarit en 2017.

Sobre las fortalezas políticas, o el voto que hipotéticamente obtendría el frente dependiendo de cuál o tal candidato fuera por esa coalición y contra quién se enfrente, el ex Canciller Jorge Castañeda escribió un fenomenal texto para su columna de El Financiero, el pasado 26 de junio, donde analiza estos diversos panoramas.

Más allá de quién lo representaría, la propuesta pasa de ser innovadora a ser compleja si se desmenuza en sus apetencias políticas. En mi opinión, detrás la promoción del FAO, existe un dimorfismo: Por un lado, no hay un mensaje cristalino que señale directamente quién es el principal antagonista externo. Me refiero a la visión del frente opositor en contra de los otros partidos. Y la otra parte es el perjuicio que la creación del frente tendría a modo de una purga interna.

En primera instancia, si bien la finalidad aristotélica de la ética y de la política es la procuración de un estado de bienestar; el bien como estadio físico nunca resulta ser otra cosa que efímera. Por eso, capitalizar en el sempiterno hartazgo de los mexicanos creando un «frente común en contra del gobierno» (del PRI) pudiera resultar altamente efectivo. Pero hay también una realidad que estaba a plena consideración de los distintos implicados en la creación del FAO, y es que saben que MORENA; el partido de AMLO, no se sumaría jamás.

En la eterna hostilidad pública de AMLO contra todos; y de todos contra AMLO, no es inviable pensar que se siguiera la línea de 2006, en que se sumaron fuerzas ajenas al PAN para dar el «voto útil» a Felipe Calderón y que triunfara sobre Andrés Manuel López Obrador. El frente opositor es una suma para ser una tercera fuerza peligrosa, a lado del PRI y de MORENA, pero bien puede ser un juego político en detrimento de un lado en específico.

La segunda es igual de importante, la pugna interna en la representación única del frente. Recordemos que PAN y PRD están fraccionados hasta sus raíces. Por eso, pensando más allá de la discusión de los pasados años, de si la alianza es ideológicamente inasequible: que se está mezclando «agua con aceite», es vital considerar a quién beneficia o menoscaba la creación del frente.

Por ejemplo, no es difícil imaginar que buena parte del PRD jamás operaría en favor de Margarita Zavala, cuyo esposo, hace una década, les «arrebató» la Presidencia de la República. Las corrientes perredistas: corriente ADN, Nueva Izquierda, Los Galileos, Los Chuchos, por mencionar las más fuertes, sufrieron de frente el golpe del triunfo calderonista. El registro del Frente Amplio Opositor, sería un golpe duro para la candidatura de Margarita Zavala. Pero también para Miguel Ángel Mancera, quien a mediados de 2017 vuelve a crecer dentro del PRD, no vemos al PAN haciendo propaganda con su logo y el nombre de Mancera para Presidente.

 Inclusive, al mismo Ricardo Anaya le costaría contar con el apoyo de, por ejemplo, la corriente ADN, cuyos partidarios son los que tienen mayor cercanía con el Gobierno Federal, y de donde emanó el exitoso candidato al Gobierno del Edomex, Juan Zepeda. Con estos aires de éxito reciente, no se ve tan seguro que respaldarían al Presidente del PAN que no pudo cerrar la pinza de la coalición en el estado de 11 millones de votantes. Y Rafael Moreno Valle tampoco tendría en automático todo el consentimiento perredista de su lado, ni siquiera tendría el del PAN en su totalidad de ir solo por ese partido en 2018.

Lo que es cierto es que el frente también abriría las puertas a nuevas opciones, que las dos partes aceptarían. Por ejemplo, el PAN y PRD en Veracruz, de plácemes en 2016 y en 2017 ante los cuantiosos triunfos en alianza, impulsan abiertamente al Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares para Presidente. Hay otra opción silenciosa que atraviesa como cuchillo en mantequilla entre las filas del PAN y del PRD desde 2016, y ese es Javier Corral, actualmente Gobernador en Chihuahua.

En cualquier escenario, el Frente Amplio Opositor tiene una carrera contra el tiempo, pues casi comenzando otoño es la fecha límite para que se registre la coalición. Que no solamente encabezarían el PAN y PRD, que bien son los más fuertes miembros de este frente, sino al que presuntamente pudieran sumarse Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, y hasta el Verde Ecologista que levantó por ahí la mano para que no lo dejen atrás…