junio 14, 2017

Pautas para la prevención y control de la diabetes


Autora: Dra. y EDC. Sarah Rebeca Rosales Baca
Directora de Planes y Programas de Acción Educativa en Diabetes, Obesidad y Sobrepeso, A. C.
Secretaria de la Unión de Educadores en Diabetes de México, A. C.

Según la Federación Internacional de Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés), hasta el año 2015 existían en el mundo alrededor de 415 millones de personas con esta enfermedad, es decir, uno de cada 11 adultos vivían con diabetes, abarcando aproximadamente el 12% del gasto total en todos los sistemas de salud. Los efectos deletéreos de la diabetes mellitus (tipo 1, 2 y diabetes gestacional) son bien conocidos el día de hoy, ya que esta condición directa o indirectamente, es responsable de las mayores cifras de morbi-mortalidad, a nivel global.

En México la situación no es diferente de lo que se vive a nivel global, el año pasado el Secretario de Salud Federal, Dr. José Narro, calificó a la diabetes como una catástrofe epidemiológica, ya que las acciones emprendidas hasta el momento, tanto para la prevención como para el control de la enfermedad, han sido insuficientes e inadecuadas, como pudo demostrarse en la llamada ENSANUT de Medio Camino (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 2016).

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó un artículo denominado La calidad en la atención es la clave para abordar la emergencia de la diabetes en México (Sakolsatayadorna & Chan, 2017), en el que varias autoridades del sector salud mexicano describen las acciones que se han emprendido en nuestro país para la prevención y el control de esta enfermedad. Señalan por ejemplo, cómo el programa llamado DiabetIMSS del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), enseña a quienes viven con diabetes tipo 2 a realizar cambios en el estilo de vida, que favorezcan el buen control de esta condición; también se describe cómo el gobierno de México ha promovido cambios que mejoren la salud de los mexicanos a partir de la Estrategia contra el Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, implementada desde el año 2013 y evaluada por el llamado Observatorio Mexicano para las Enfermedades no Transmisibles (OMENT), organismo compuesto por instancias públicas y privadas. El documento también menciona la adopción de políticas públicas como el impuesto a las bebidas azucaradas, cuya recaudación serviría para instalar bebederos de agua potable en todas las escuelas del país, y otras acciones más como la cobertura, por parte del llamado Seguro Popular, para la atención de todas aquellas personas que no cuentan con otros servicios públicos para el cuidado de la salud.

Quienes nos dedicamos diariamente a la atención de la salud y estamos involucrados en organizaciones de la sociedad civil (como la coalición ContraPESO), cuya preocupación es, justamente, promover cambios que auspicien un estilo de vida saludable en todos los mexicanos, sabemos que, por desgracia, las acciones antes mencionadas, sólo han sido un cúmulo de buenas intenciones que se han implementado de manera deficiente o insuficiente, como también se señala en el artículo antes mencionado.

El programa DiabetIMSS, si bien es cierto que resulta una gran idea, ha sido más un botín político para las autoridades del IMSS, que un programa que verdaderamente alcance a todos los derechohabientes del mismo instituto, y del que se puedan obtener buenos resultados en el control de la diabetes. La Estrategia contra el Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, arrancó con un mal diseño y una mala implementación, sin objetivos ni estrategias claras y, por lo tanto, con indicadores deficientes, en muchos sentidos, que no pueden ser adecuadamente evaluados. El OMENT está conformado por diversos actores, como la propia industria refresquera y de alimentos procesados, responsables ellos, en buena medida, del problema de la obesidad y la diabetes en nuestro país y, claro está, este observatorio no ha estado exento de conflictos de interés.

En cuanto al impuesto al refresco, si bien es cierto que fue aceptado y promovido por el poder legislativo de nuestro país, también es cierto, por un lado, que los líderes de las organizaciones de la sociedad civil que promovieron dicho impuesto, fueron espiados por el propio gobierno federal durante su implementación, para favorecer, seguramente, a la industria refresquera; por otro lado, se había acordado que lo recaudado con dicho impuesto, se aplicaría a la instalación de bebederos de agua potable en las escuelas y, hasta el día de hoy, no se sabe con exactitud cuánto ha sido lo recaudado por el impuesto y, mucho menos, ha sido empleado para el fin propuesto.

En cuanto al Seguro Popular, aun cuando se ha alcanzado el 100% de su cobertura a la población más necesitada, los que nos hemos acercado a las instalaciones de estos centros, sabemos que muchas de sus instalaciones son una verdadera vergüenza que no cumplen con los estándares recomendados por la Ley General de Salud y, también sabemos, que las personas que se atienden en dichos centros, reciben una atención de mala calidad, así como en la mayoría de las instituciones de salud pública del país.

Dado que esta dramática situación no sólo se vive en México, sino también en muchos otros países del mundo, en diciembre del 2016, fue presentado en la ciudad de Berlín, Alemania, el llamado Foro Global de Políticas Públicas para la atención de la Diabetes, mejor conocido como Declaración de Berlín, evento organizado por la IDF, la Federación Mundial del Corazón (WHF por sus siglas en inglés), el laboratorio AstraZeneka y otras organizaciones. En él participaron líderes expertos en diabetes, dirigentes de grupos de personas con diabetes, promotores de políticas públicas y líderes políticos de 11 países. Su tarea fue identificar y debatir respecto a las acciones tempranas que deberían emprenderse a nivel global y ser manifestadas en un documento simple, el cual fue ratificado por 38 países y pretende ser un catalizador que contribuya a transformar la vida de las personas que viven con esta condición.
Estas acciones tempranas mencionadas en el documento, giran en torno a cuatro pilares:

1. Prevención
2. Detección temprana
3. Control temprano
4. Acceso temprano a intervenciones adecuadas

Niveles de Prevención
La prevención primaria incluye acciones diseñadas para detener la progresión de los factores de riesgo de la diabetes, a través de la promoción de una alimentación correcta y la práctica diaria de actividad física.
La prevención secundaria comprende acciones de detección y control temprano de la enfermedad.
Las acciones de prevención terciaria deben encaminarse al diagnóstico oportuno de complicaciones relacionadas con la diabetes y a su debido tratamiento y control.

Políticas Públicas
La Declaración de Berlín hace énfasis en la necesidad de implementar políticas públicas debidamente diseñadas e implementadas por cada país, para la prevención de la diabetes, tanto en niños como en adultos, especialmente hablando de la diabetes tipo 2. Cada estrategia nacional tendría que incluir una evaluación sistémica y proactiva de los factores de riesgo para esta enfermedad, capacitar al personal de salud implicado para una adecuada recolección de datos y para la generación y aplicación de guías para la atención de la diabetes. También es importante establecer sistemas que permitan monitorizar la atención y control de esta condición, así como ofrecer incentivos fiscales a aquellos profesionales de la salud o instancias privadas, que ofrezcan un adecuado servicio.

Cada plan nacional para la atención de la diabetes debe estar diseñado para promover recomendaciones claras, estrategias, metas y tiempos en los que éstas deben alcanzarse. También debe establecerse un catálogo básico y adecuado de fármacos para el tratamiento de la diabetes, que pueda ser accesible para todo aquel que lo requiera; además de otras medidas como fijar impuestos a bebidas azucaradas, restringir el acceso a alimentos poco saludables, promover el acceso a una alimentación adecuada, mejorar los espacios públicos para la práctica de actividad física y todo lo necesario para tener acceso a una vida más saludable.

Retos
Las fallas que se han detectado en la implementación de estrategias para el combate de la diabetes, a nivel global, están relacionadas con la falta de sensibilización hacia los efectos adversos provocados por la diabetes no controlada, así como con la insuficiente atención puesta en las acciones que deben ser prioritarias en la detección y control de la diabetes; estas acciones deben ser consideradas por parte de los pacientes mismos, los profesionales
de la salud, la comunidad en su conjunto, quienes diseñan políticas públicas y las aseguradoras.

La Declaración de Berlín tiene como objetivo modificar el status quo en la prevención y atención de la diabetes, aprendiendo unos de otros para tener mejores prácticas. Esta iniciativa debería ser atendida por todos los países del mundo, en general, y por México, en particular.

Como puede observarse, no se trata de implementar acciones extraordinarias, se trata, sobre todo, de promover la educación terapéutica a todos los niveles, empezando por la capacitación del personal de salud y el diseño de acciones efectivas que alcancen a toda la comunidad, además de tener voluntad política, para hacer las cosas de manera correcta.