septiembre 4, 2017

Manuel Velasco y los tonos del exterminio


El sábado 2 de septiembre, la revista Proceso publicó una nota realmente estremecedora que implicaría al Gobernador de Chiapas Manuel Velasco y algunos de sus colaboradores en una cuestión racista y de lesa humanidad sobre un supuesto exterminio indígena en el estado. Este político chiapaneco es conocido en el plano nacional por tener una ascenso meteórico en la política, que incluye haber sido Diputado federal apenas a los 23 años, posteriormente Senador, y alcanzando la gubernatura de Chiapas con 32 años. Hoy, Velasco tiene 37 y un problema descomunal que, de acuerdo al grupo de abogados activistas que menciona Proceso, haría ver el tema de Javier Duarte como «cosa de niños». Pro a priori de ahondar en la nota y su contenido, veamos el contexto político dentro del que se da.

manuel velasco

 Velasco, otrora tan popular que fue electo con una margen histórico en 2012: 68.4%, y que incluso llegó a ser visto a mediados de su gestión como un posible precandidato presidencial, sin duda enfrenta el punto más complicado de su gestión al frente del estado. Por una parte, el cada vez más sonado rompimiento que se dio entre el Gobernador por el PVEM y el cacique, líder honorario del partido, Jorge Emilio González, el niño Verde. Quien ha mudado su confianza y hasta su residencia a Quintana Roo, en una señal que marca su salida de Chiapas, donde se quedaría sin los recursos que le garantizaba la administración de Velasco. A consecuencia de esto, también se ha dado la caída paulatina de las estructuras del partido Verde en el estado.

Por si lo anterior no fuera poco, hay adicionalmente dos problemas políticos más que se ciernen sobre la figura de Manuel. En primer lugar, el conflicto que sostienen dos bando de políticos del mayor perfil en el país como lo son Aurelio Nuño, actual Secretario de Educación, y Manlio Fabio Beltrones, en que una de sus rencillas se ha reflejado en los quita-pon de las preferencias priistas y verdes por la candidatura de Chiapas en 2018. Esto de acuerdo a una columna de Raymundo Riva Palacio en Eje Central del mes de julio. Y el último tema es la presunta inclinación en las preferencias del «Güero» Velasco por el Presidente de MORENA Óscar Gurría y el Senador Zoé Robledo, ambos contendientes del partido de Andrés Manuel por la gubernatura. Ambos conocidos personales del Gobernador.

El panorama mencionado ilustra la soledad que está sufriendo este personaje, en otro tiempo muy cercano al mismísimo Presidente Peña Nieto. Hoy, lo más cerca que habremos de ver a Velasco será en su asiento a lado de otros 29 gobernadores durante el Quinto Informe Presidencial. Presuntamente, le cobraron cara la factura de disentir contra su partido y la estructura Verde-priista. Dejar crecer a MORENA y avalar los consensos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) por imponer una candidatura independiente indígena. En Chiapas, también se menciona el rumor de que le han cerrado muchas puertas en acceso a fondos federales —veremos confirmados o desmentidos estos rumores en el Presupuesto 2018 del mes que viene—, y que han operado desde arriba por sacarlo de espacios mediáticos en programas como Despierta con Loret de Mola y entrevistas con Ciro Gómez Leyva o Joaquín López Dóriga.

Encima de esto, se ha dejado que se propaguen reportajes como el de Animal Político, que documenta caso en que el Gobernador ha inaugurado hospitales por todo Chiapas solamente para abandonarlos al día siguiente de inaugurarlos. Acto de una singular bajeza política, claro, y que estaría ligado, además, de cierta forma al que ahora expuso Proceso.

La susodicha información enuncia la filtración de un documento desde la oficina de la Coordinación de Asesores de Manuel Velasco, que aparentemente es muy claro al hacer una determinación clarísima: cortar y encarecer el suministro de medicinas, menguar y eliminar su reproducción, hacerlos más sensibles a enfermedades… ¿A quiénes? Como se supone que describe el presunto documento, y cito literalmente a Proceso: «se trata de grupos inferiores que no desarrollaron plenamente sus funciones cerebrales y, por esa razón, se han convertido en una amenaza al desarrollo del Estado». Las víctimas específicas de esta hecatómbe serían las comunidades indígenas tzotziles, tzeltales y choles.

Lo que acabamos de aludir es una acusación gravísima, propia de los peores dictadores africanos. Una conjetura de genocidio, a partir de la cual se buscaría llevar a Velasco a la Corte Penal Internacional. En la teoría, de pronto me recordó al británico Thomas Robert Malthus que en el siglo XVIII publicó su Ensayo sobre el principio de la población en el que argüía que para erradicar a la pobreza, era necesario privar terminantemente a los pobres de su derecho a reproducirse. Su tesis era que los pobres traían al mundo a otros pobres; se incrementaba la población, aumentaban los pobres. Pocos eran los casos en los que pasaban a formar parte de mejores estratos socioeconómicos. La solución que planteaba es que con la muerte de los pobres que fueran quedando, moriría la pobreza. Malthus dijo (ergotizó) que una persona que no era capaz de subsistir por sí misma, no tenía ninguna razón para hacerlo.

Pero incluso las tesis de este inglés, que algunos consideraron sumamente radical, jamás propone la privación de la vida. Por esto, un juicio a estas acusaciones del gobierno de Velasco sería sin duda el caso más emblemático de toda la historia de México.

Pero antes de acusar y  llevar a Manuel Velasco a cualquier corte, hay un par de cosas que se deben de cavilar: Primero, la conjetura si ante el entorno solitario en el que navega la administración de Velasco, sus riñas con los poderosos saltimbanquis de Gobierno Federal y su eventual vuelco de apoyos a aspirantes no Verdes a la gubernatura chiapaneca, no habrían tenido por consecuencia el desamparo (y fomento de una guerra sucia en contra) del dirigente chiapaneco.

El segundo razonamiento que hago es el hincapié en la falta de nombres, de solidez y de evidencia de lo que se menciona en el texto de Proceso. Esto, aclaro, no es salir en defensa del mandatario, ni con el ánimo de engendrar un clima conspiracionista ni de deslegitimar a la revista Proceso. Pero es que ya lo vivimos recienteente en otro caso: la acusación de que el gobierno de Javier Duarte inyectó agua y no suero a niños que padecían cáncer, imputación que nunca fue probada, ni conocimos ninguna evidencia. Si bien lo que sí fue cierto y probado es que sí se sustituyeron bolsas de suero por agua, no se comprobó un solo caso en el que fuera suministrado a uno de los pacientes. De haber sido cierto, esto consistiría un objeto toral en el juicio en contra del exmandatario veracruzano. Mas no existe el cargo en su contra a nivel federal ni estatal. De la misma manera, conforme crezca o avance la acusación de al Gobierno de Chiapas sobre los actos genocidas de atroces proporciones, esperaríamos que fuera acompañado de toda la evidencia posible para que caigan en prisión todos los facinerosos involucrados y así sí, entonces, que Velasco sea condenado severamente.