octubre 11, 2017

Le hacemos el trabajo al gobierno


El concepto free rider se aplica cuando una persona se beneficia de la acción colectiva sin participar. Es decir, alguien obtiene beneficios sin ningún esfuerzo. Se ha utilizado ampliamente en la teoría económica y social, siendo la razón de aquellas normas que sancionan dicho comportamiento en el marco legal. Podemos tomar como ejemplo concreto el alumbrado público y aquellas personas que sin pagar por dicho servicio se conectan al suministro, obteniendo el beneficio sin el debido costo.

De antemano aclaro que no me encuentro en contra de la movilización social extraordinaria que se ha detonado tras el pasado sismo; no estoy en contra de aquellas personas que han contribuido de alguna manera, donando, compartiendo en redes sociales o prestando su tiempo para apoyar en las labores de rescate o remoción de escombros. Tampoco me encuentro en disenso con aquellas personas que deciden ser pasivas y no aportan. Me encuentro absolutamente en contra de todos aquellos que han visto la oportunidad de lucrar a partir de la desgracia de la gente.

Estructuras que me hacían sentir «seguro» se convirtieron en trampas mortales instantáneas. Un suelo supuestamente firme arrebató hogares y vidas en cuestión de minutos. Ante esto, se manifestó el impulso de ayudar, de ser solidario, de aportar y reafirmar mi propia existencia a través de la acción colectiva, olvidando toda mancha de egoísmo.

Cuando el polvo se disipó, cuando me aseguré de que mis seres queridos se encontraban a salvo y por fin pude asimilar la magnitud de lo acontecido, decidí dirigirme al centro más cercano para participar en las brigadas. Pocas veces he visto filas tan largas de personas con el propósito de ayudar, pocas veces sentí tanto orgullo de ser mexicano como cuando me pidieron que regresara al día siguiente: sobraban manos de voluntarios. Voluntarios de todas las edades, de todas las clases sociales, unidos y dispuestos a abandonar su propio bienestar con tal de salvaguardar el valor de una vida.

Aun si esta era solamente una esperanza, aun si las máquinas no mostraban señales de vida, crecimos con las historias del 85 y sabíamos que se habían encontrado personas con vida bajo los escombros hasta 15 días después del sismo. No estábamos preparados, tal vez nunca lo estemos, pero sí estábamos listos para atender al llamado.

Los contextos urbanos y rurales se hicieron notar. Efectos de la gentrificación, las condiciones geográficas y las estructuras que no contaban con la supervisión necesaria formaron parte del colapso en las ciudades. En el campo fue ostensiblemente diferente.

¿En realidad el terremoto fue la causa de tal destrucción?

En las poblaciones rurales las casas no suelen tener más de dos pisos. En las zonas rurales no colapsaron edificios, colapsaron casas de adobe y de tabicón, colapsaron techos de lámina, carreteras y se deslavaron montañas. Ahí las estructuras más altas resultaron ser iglesias y algunas cúpulas se vinieron abajo –simbolismo que se agrava en el contexto.

No puedo imaginar el sentir de la gente que vio caer su fe desde lo más alto. No puedo imaginar la tristeza de los que perdieron su patrimonio. No puedo imaginar el dolor, la angustia y la desesperación de quienes perdieron a un ser amado. Me sentí verdaderamente impotente al entregar una despensa.

Cuando aminoró la crisis en la Ciudad de México, la ayuda se focalizó en las comunidades remotas entre Puebla, Morelos, Oaxaca y Chiapas. Estos últimos todavía golpeados por un terremoto previo. Llegaron toneladas de víveres y cientos de manos a adentrarse en aquel México olvidado, prácticamente inexistente para quienes gozamos del aparente beneficio de la ciudad.

De mis manos emanó cierta ayuda, pero en mi interior se asentó la culpa. Ese apoyo no debió llegar con el terremoto, no debió ser resultado de un desastre natural. Este sentimiento que a veces se mezcla con el enojo tiene su raíz en el verdadero desastre: la insultante marginación y pobreza en la que vive la mayoría de la población de este país.

En los últimos días he visto a comunidades enteras bajo la lluvia, pidiendo apoyo en las carreteras. Desconozco si fueron afectadas por el sismo o simplemente aprovechan la oportunidad. Cual sea la razón, merecen lo que la gente les pueda dar y más.

¿En qué clase de sociedad se permite ver a un niño pasar hambre en las calles?, ¿qué clase de sociedad podemos ser cuando permitimos llevar al borde de la inexistencia a quienes no tuvieron mayores oportunidades?

Hemos creado un monstruo con nuestra indiferencia. No es posible seguir manteniendo asimetrías sociales tan inhumanas. No es posible seguir condenando a millones de personas a la pobreza. Mi pretensión no sugiere colapsar la economía o las instituciones, simplemente estoy hablando de mayor justicia social y participación.

Es lógico que, al entregar los apoyos a las instituciones que han confirmado una y otra vez su corrupción, surgirán personajes que usarán esos recursos para beneficio económico o político. Sobre todo, si consideramos la proximidad de las siguientes elecciones. En lo personal, no espero que se genere un gran cambio. No espero que surja un candidato utópico, un político que encontrará la cura a todos los males. Lo que sí espero es que los ciudadanos tengamos la oportunidad de sentar las bases para cambios duraderos, que despierte una mayor consciencia colectiva y que decidamos cada quien, desde nuestra particular existencia, aportar un cambio positivo.

La máxima que dicta que cada pueblo tiene el gobierno que merece nos desentiende. Estoy seguro de que el gobierno de México no nos merece a nosotros. No podemos seguir manteniendo en cargos públicos a personas tan incompetentes, personas que han quebrado a las instituciones, personas que han propiciado un vacío de poder tan aprovechado por grupos criminales. Tampoco podemos permitirnos no hacer nada. Estamos siendo testigos de una cantidad alarmante de injusticias sociales.

Hoy aprovecho este texto para disculparme. Perdón, México, te he fallado. Te pido perdón y te pido la oportunidad de enmendar mis acciones.