septiembre 27, 2017

La siguiente elección en Morelos: viejas alianzas y el enemigo a vencer


Viejas alianzas, nuevas traiciones.

La elección de 2018 ha puesto a los partidos en una verdadera guerra. A nivel nacional, una gran cantidad de personajes se han anotado en los procesos internos y, salvo el caso de un partido, no ha quedado claro quiénes serán los abanderados que unifiquen a sus respectivas fuerzas políticas. Lo que sí queda claro es que, incluso a pesar de las nuevas candidaturas independientes, los grupos encumbrados de poder siguen siendo esencialmente los mismos.

Morelos ha dado mucho de qué hablar. Sobre todo a partir de que el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo asumió la Presidencia Municipal de Cuernavaca, pues ha estado involucrado en un pleito mediático sostenido con el actual gobernador del PRD, Graco Ramírez Abreu. Dicho gobernador, electo en 2012, debe en gran medida su triunfo electoral al efecto nacional de López Obrador, objeto de su antigua lealtad, cuando fuera Senador por la misma facción en la LVI legislatura y presidiera la Comisión de asentamientos urbanos y obras públicas.

De cara a las próximas elecciones, aun con los acotamientos del INE, la presión mediática aumenta y se han abierto varios frentes para el gobernador, sin mencionar la crisis humanitaria y de corrupción ocasionada por el terremoto del 19 de septiembre. Destacan los altos niveles de inseguridad y el particular homicidio de un conocido empresario, las victimas del socavón en el paso exprés Tlahuica, la extorsión del edil del municipio de Mazatepec por parte del crimen organizado y un pleito con el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Vera Jiménez, quien ha amenazado con irse a huelga por falta de recursos en la máxima casa de estudios de Morelos, por lo demás, implicada en la Gran Estafa.

A su salida, el gobernador Graco Ramírez intenta impulsar la candidatura dentro del PRD de su hijastro Rodrigo Gayosso Cepeda, oponiéndose a la aspiración del Senador del mismo partido por el estado de Morelos, Fidel Demédicis Hidalgo. Por parte de Morena, el candidato es el también ex perredista y Senador Rabindranath Salazar Solorio, quien se ha sumado a la oposición y busca aprovechar el cobijo de López Obrador para salir avante en la elección de 2018, efecto que supo aprovechar cuando fungió como Diputado Local y Presidente Municipal de Jiutepec.

El PAN, si ignora las alianzas exitosas que ha tenido con el PRD, buscará impulsar la candidatura del dos veces Diputado Federal y actual Presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños Aguilar. Originario de Xalapa, Veracruz, Bolaños ocupó su primer cargo público en la administración municipal de Cuernavaca cuando Sergio Estrada Cajigal era alcalde en 1997. Continuó su ascenso al convertirse en Secretario de Gobierno durante el periodo de Marco Adame Castillo y finalmente legislador.

Dentro del PRI, aparecen varios candidatos pero poca firmeza. Entre ellos, destacan el diputado Matías Nazario Morales y el ex Presidente Municipal de Cuernavaca, Jorge Morales Barud; ambos con menor presencia política que sus adversarios dentro del PRD, PAN, Morena y Encuentro Social.

 

El enemigo a vencer.

Siendo Cuernavaca la capital, es lógico que se considere como un termómetro electoral importante. Debido a la elección que dio el triunfo dentro del Partido Social Demócrata a Cuauhtémoc Blanco, se desprende cierta incertidumbre en la esfera política. Durante ese periodo, los principales oponentes eran el Secretario de Gobierno y mano derecha de Graco, el perredista Jorge Messeguer y la priista Maricela Velázquez. Ambos se dedicaron a desprestigiarse sin prestarle mucha importancia a la candidatura de Blanco.

Cuauhtémoc Blanco ganó con un 74.78% de las actas contabilizadas y aventajó por 4 puntos porcentuales a Maricela Velázquez. Triunfo sorpresivo, mediático y alarmante para la estructura de poder morelense. Si el esfuerzo por sacar de la carrera a Blanco hubiese sido exitoso, la contienda electoral sería clara; se tendría como principales candidatos al PRI, PAN, PRD y Morena.

Lo interesante reside en las posibles alianzas a surgir y otras estrategias partidistas. La elección de un gobernante atípico ya ha puesto en la mira nacional al estado de Morelos.

Tanto PRI como PRD se encuentran en un periodo de desgaste político. Debido a la baja popularidad del Presidente Enrique Peña Nieto y la criticable administración de Graco Ramírez Abreu, Morena aparece fortalecido rumbo al 2018 y no será difícil que obtenga municipios importantes. La gubernatura podría no estar lejos. El PAN, por otra parte, ha cerrado filas en el estado y avanza organizado con el objetivo de retomar el poder.

Ahora, la pregunta es la siguiente: ¿quiénes buscarán lucrar con la figura de Cuauhtémoc Blanco?

El apoyo podría venir de cualquier lado; del sector privado o hasta de los mismos partidos que supuestamente se le oponen. ¿Serán los municipios, los diputados o senadores?, ¿tal vez alguien a nivel federal buscará financiar su interés futuro en la entidad?

La respuesta a esas preguntas vendrá con el tiempo. Lo que de momento se puede asegurar es que el terremoto del pasado 19 de septiembre ha puesto a prueba la resiliencia de las comunidades afectadas y someterá a la opinión pública el manejo de recursos, apoyos y fondos para la reconstrucción. La tragedia ha tenido como efecto la participación activa de un gran sector poblacional que, si no se duerme, tendrá el potencial de replantear el rumbo de la política no solamente en Morelos, sino en todo el país.