agosto 7, 2017

Debe seguir Osorio… Irán ya nos dio el ejemplo de cómo se hacen las cosas


Después de la derrota contra Jamaica en la Copa Oro, el entrenador Juan Carlos Osorio fue recibido con insultos por algunos aficionados mexicanos. ¿La razón? Según ellos, no se juega a nada, no hay un sistema definido, hace demasiadas rotaciones, no se ha avanzado nada… las excusas son bastantes. El clamor de muchos aficionados es claro: «¡Fuera Osorio!». Sin embargo, correr al estratega colombiano solamente perpetuaría el comportamiento de la Federación Mexicana de Futbol: 9 entrenadores en 10 años. El resultado no escapa a la vista: incapacidad para avanzar al quinto partido, complicaciones en la eliminatoria al mundial, impaciencia frente al trabajo del entrenador, inestabilidad que lo único que hace es desmotivar a los entrenadores que osen poner sus ojos en dirigir a la Selección Mexicana, confirmación a la prensa deportiva de querer tener forzosamente la razón y meter las narices. Hay que decirlo: correr a Osorio no solamente no sería benéfico, sino que se confirmaría el paradigma del mexicano de una falta de visión a largo plazo, que es donde se dan los verdaderos progresos.

            Muchos citan el trabajo de Alemania como un ejemplo para lo que debe aspirar la Selección Mexicana. Yo citaré otro caso que es más parecido que el de los teutones: Irán. Este país en Asia, muchas veces confundido con los árabes, tiene una historia muy interesante en el futbol. Tiene el clásico más apasionado de Asia (Persépolis vs. Esteghlal), el primer equipo es el más popular de Asia, el jugador Alí Daei ha sido conocido como el goleador más prolífico de la región asiática y la selección ha atraído muchas veces la atención de Asia por la inagotable producción de talentos que han podido engalanar las canchas asiáticas. Sus partidos más importantes son contra Irak, en una rivalidad histórica que data desde la Guerra del Golfo Pérsico en los ochenta y que recuerda mucho al clásico Perú vs. Chile (llamado «Clásico del Pacífico» o «Clásico del Pisco») o al Honduras vs. El Salvador (que trajo la Guerra del Futbol en los setenta). Otra rivalidad feroz es Irán vs. Arabia Saudita, que enfrenta a las potencias militares en el Medio Oriente, una rivalidad comparada a Egipto-Argelia, México-Estados Unidos, Alemania-Países Bajos o Brasil-Argentina. También la Federación de Futbol Iraní ha tenido episodios impacientes, turbulentos y escandalosos fuera de la cancha. Y qué decir de su casa, el Estadio Azadí, con capacidad para más de 90 mil aficionados, emulando al colosal Estadio Azteca. Cabe destacar también la pasión de su afición. Todos estos elementos hacen que Irán tenga muchas similitudes con México, y así comienza verdaderamente la historia…

Carlos Queiroz.

2011: Irán acaba de quedar eliminado de cuartos de final a manos de Corea del Sur. También, venía de perderse el Mundial de Sudáfrica tras quedar en cuarto lugar de un grupo de cinco, no alcanzando la posibilidad ni siquiera de disputar el repechaje; además, perdió en esas eliminatorias en su estadio Azadi frente al rival odiado, Arabia Saudita. Por si fuera poco, en ese momento sufría con las sanciones impuestas por Naciones Unidas y tenía una crisis económica como resultado de esta situación. Cualquier director técnico lo pensaría dos veces. Y sin embargo, se nombró a un entrenador que tenía un historial dispar aunque amplio: auxiliar de Sir Alex Ferguson en sus mejores años en Manchester United; técnico de Sudáfrica en un mundial donde quedó fuera por poco; técnico de un Real Madrid que fue culpado por perder increíblemente la Champions, la Copa del Rey y la Liga, y llevar a Portugal a un mundial en Sudáfrica mas no pasar de octavos de final y no poder controlar su temperamento. Todo esto, a pesar de su labor de catapultar jugadores juveniles a principios de los noventa, como Luis Figo o Rui Costa: estamos hablando de Carlos Queiroz. Tras arduas negociaciones, que incluyeron llevar al entrenador lusitano a Teherán, Queiroz acordó entrenar a Irán con vistas al mundial Brasil 2014. Estipuló entrenar bajo tres condiciones: La Federación no se podía entrometer en sus decisiones, llevaría a sus propios hombres y llamaría a gente de la diáspora iraní. En un país acostumbrado a confiar en los suyos y mirar con reticencia la influencia extranjera, esto prendió las alarmas: ¿cómo se atreve a traer gente de Estados Unidos a la dirección técnica? ¿Por qué trae iraníes que no hablan ni persa? (Hasta el 2011 Irán solo había usado jugadores que hubieran nacido dentro de la antigua Persia). También, Irán carecía de un sistema colectivo ya que siempre había dependido de jugadores talentosos como Javad Nekounam, Ali Daei, Ali Karimi, entre otros. Hay que tomar en cuenta que antes Irán no tenía una base de jugadores que engalanaban los campos europeos, a diferencia de Japón, Corea del Sur o Australia.

            El tiempo le dio la razón: primero, antes de un partido de clasificación contra Siria, mencionó que todos los jugadores tenían la posibilidad de alinear. Jugadores que antes eran inamovibles, como el portero Rahmati y el defensa Aghili, quedaron fuera de toda convocatoria al mostrar su molestia de no estar en los onces iniciales. Se empezó a crear un clima de confianza y de unidad frente al entrenador. ¿Te suenan las rotaciones? Pues Queiroz las utilizó. De un sistema rígido 4-3-3, Queiroz puede trasponer alegremente entre 4-2-3-1 y 4-4-2. Se preocupó también por conseguir instalaciones para sus partidos amistosos y campos en agradables condiciones, labor que en un inicio fue ardua, debido a la situación ya antes mencionada de falta de fondos. Con respecto a jugadores nacidos fuera de territorio iraní, tenemos a jugadores nacidos en Alemania como Davari y Beitashour, pero quien realmente se lleva las palmas es el jugador Reza Ghoochanejad, quien fue a radicar en los Países Bajos y venía de sobresalir en el Twente, con un futuro prometedor. Para empezar, tuvo unas eliminatorias fabulosas, que los llevaron a un nuevo mundial. Pero antes de esto, Queiroz tuvo los pantalones para tomar decisiones impopulares, como dejar fuera a jugadores que se veían seguros. En ese mundial, Irán logró su primer partido sin recibir gol, un empate frente a Nigeria; luego, sólo la genialidad de Messi en tiempo añadido logró romper el cerco iraní, y una derrota dura ya desmoralizados contra Bosnia los mandó a casa. Sin embargo, había un clima de respaldo al trabajo del portugués. Los aficionados iraníes ya consideran a Queiroz como un aficionado más al Team-e-Melli. Incluso el juego Argentina-Irán ha sido el juego con más audiencia para Irán en su historia, superando el Irán-Estados Unidos de 1998. Otro cambio fue el de imagen: tras ser por años Los Leones de Persia, ahora es el equipo Kavosh, nombre del chita que vive en Irán en peligro de extinción, como una manera de crear conciencia en su conservación.

            Tras un papel aceptable en Brasil, el contrato de Queiroz fue extendido para la Copa Asiática que sería el siguiente año en Australia. Aunque tuvieron una fase de grupos inmaculada, Irán volvió a quedar eliminado en cuartos de final, ahora a manos de los iraquíes, en un partido con un trabajo muy discutible del árbitro australiano (quien expulsó a Pouladi a los 25 minutos). A pesar de eso, el partido terminó empatado a 3 y fueron los penales los cuales privaron a Irán de calificar a semifinales por primera vez desde 2004. Tres días después, y argumentando también una intromisión de la Federación, Queiroz renunció, sólo para ser contratado de nuevo al poco tiempo, con miras al mundial de Rusia. Mucha gente criticó a Osorio por haber perdido la cabeza en el partido por el tercer lugar contra Portugal tras reclamar la falta de uso de la videorrepetición a tres minutos de acabar. Queiroz también ha tenido estas actitudes, no en una, sino en tres ocasiones: en 2013, en un partido de eliminatoria frente a Corea del Sur, Choi Kang-hee criticó que Irán no les dio las facilidades para preparar el partido y que Corea le ganaría a Irán para eliminarlo. Irán ganó ese partido 1-0 y Queiroz le dedicó a Choi una seña obscena que casi desata una batalla en el campo. Otra situación fue frente a Argentina, donde Queiroz criticó el trabajo del árbitro serbio Milorad Mažić por ser demasiado permisivo con los argentinos y no marcar un penal cuando Dejagah, otro gran descubrimiento de la diáspora de Irán, fue derribado por Zabaleta en el área. Finalmente, el árbitro australiano Benjamin Williams fue objeto de su ira, tras el partido contra Irak en la Copa Asiática.

irán

            Hoy en día, el trabajo de Queiroz ha rendido frutos: hay más jugadores iraníes jugando en Europa; es el tercer equipo en el mundo en haber calificado al mundial de Rusia (después de Brasil y los anfitriones); es, por igual, el mejor equipo de Asia en el Ranking FIFA, con el lugar 23 (regresando a niveles del 2005, cuando llegó a ser el lugar 15); cuenta con una defensa que ha encajado cada vez menos goles, y un sentido de orgullo a la nación iraní, cansado de la injusta y mala reputación que ha tenido en el mundo: el equipo de Irán ahora ocupa los titulares pero con buenas noticias y logros, no con una mala fama. Todo esto es debido al trabajo de Queiroz y sus asistentes, quienes se dedican a trabajar y no a crear grilla.

            Para cerrar este artículo, conviene ver el trabajo de Osorio desde un ojo más clínico: una efectividad envidiable, cambios en la filosofía del mexicano, paso rayano en la perfección de las eliminatorias al mundial y a un partido o dos de asegurar la vuelta a Rusia tras este año, rotaciones que quieren sacar lo mejor del jugador, unidad del vestidor en torno a la figura del entrenador (¿cuándo has visto quejas del seleccionado frente al colombiano?)… ¿No es similar al trabajo de Queiroz en Irán? Hay un viejo refrán persa: «La paciencia es un árbol de frutos dulces, pero con raíces amargas».